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ISSN: 3028-8797
Julio - diciembre, 2025
Vol. 4 No. 2
DOI: https://doi.org/10.62943/bij.v4n2.2025.384
Email: bastcorp@editorialinnova.com Teléf.: (+593) 99 7000 496
Desequilibrio del Microbioma Humano desde la
perspectiva causaefecto
Imbalance of the Human Microbiome from a cause-effect
perspective
Victor Alfonso Abuadili Garza1, Mónica García Súchil2
1Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ciudad de México, México
abuadili@yahoo.com.mx
https://orcid.org/0009-0004-5466-1880
2Universidad ETAC Campus Coacalco. Coacalco de Berriozábal, México
mgs189@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0009-3094-6669
Autor de correspondencia: abuadili@yahoo.com.mx
Recibido: 10/07/2025
Aceptado: 11/10/2025
Publicado: 12/11/2025
Resumen
Objetivo: Determinar si la capilaroscopía, aplicada mediante la metodología del Sistema
de Aplicación de Técnicas para el Diagnóstico Metabólico (ATDM), identificaba en
tiempo real los microorganismos que integran el microbioma humano y permitía su
clasificación, con relevancia para el tamizaje preventivo y la toma de decisiones clínicas.
Metodología: Se siguió un enfoque cuantitativo, documental y proposicional; primero se
realizó una revisión bibliográfica en bases especializadas y luego una investigación
clínica con bioimpedancia y capilaroscopía en n=6031 personas de ambos sexos y
diversas edades en México, Estados Unidos, República Dominicana, Guatemala, Puerto
Rico y Colombia; se construyó un atlas imagenológico y se aplicó reconocimiento de
patrones morfológicos y cromáticos (modelo CIE-1931) para distinguir componentes por
bioreflectancia y clasificarlos en tres indicadores: microbiota, macrobiota y micobiota.
Resultados: La capilaroscopía identificó hallazgos compatibles con disbiosis bacterianas
(p. ej., Staphylococcus aureus, Pseudomonas spp., Streptococcus spp.) y virales
(chikungunya, Zika, flavivirus y SARS-CoV-2) en contextos clínicos controlados con
lente de biofluorescencia; permitió reconocer macrobiota (protozoarios como Entamoeba
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histolytica, Giardia lamblia y Blepharisma; quistes y huevecillos de helmintos) y
micobiota (p. ej., Trichophyton, Epidermophyton, Candida, Aspergillus, Coccidioides,
Paecilomyces, Cryptococcus y hongos xilófagos), vinculando alteraciones tisulares y de
microcirculación con patrones de simbiosis/disbiosis. Conclusiones: La capilaroscopía
bajo el sistema ATDM constituyó una herramienta de bajo costo y alto impacto para
identificar y clasificar microorganismos del microbioma en tiempo real. Tiene potencial
para anticiparse a manifestaciones clínicas y orientar intervenciones oportunas y
seguimiento. Se recomendó estandarizar protocolos, evaluar concordancia con pruebas
de referencia y profundizar en la relación causa–efecto por grupos microbianos y
escenarios de atención (consultorio, jornadas y telemedicina).
Palabras clave: Microbiología, diagnóstico médico, epidemiología, parasitología,
micología.
Abstract
Objective: To determine whether capillaroscopy, applied using the Application System
of Techniques for Metabolic Diagnosis (ATDM) methodology, could identify in real time
the microorganisms that make up the human microbiome and enable their classification,
with relevance for preventive screening and clinical decision-making. Methodology: A
quantitative, documentary, and propositional approach was followed; first, a literature
review was conducted in specialized databases, and then a clinical study involving
bioimpedance and capillaroscopy was carried out in n=6,031 individuals of both sexes
and various ages in Mexico, the United States, the Dominican Republic, Guatemala,
Puerto Rico, and Colombia; an imaging atlas was compiled, and morphological and
chromatic pattern recognition (CIE-1931 model) was applied to distinguish components
by bioreflectance and classify them into three indicators: microbiota, macrobiota, and
mycobiota. Results: Capillaroscopy identified findings consistent with bacterial
dysbiosis (e.g., Staphylococcus aureus, Pseudomonas spp., Streptococcus spp.) and viral
dysbiosis (chikungunya, Zika, flaviviruses, and SARS-CoV-2) in controlled clinical
settings using a biofluorescence lens; it enabled the detection of macrobiota (protozoa
such as Entamoeba histolytica, Giardia lamblia, and Blepharisma; helminth cysts and
eggs) and mycobiota (e.g., Trichophyton, Epidermophyton, Candida, Aspergillus,
Coccidioides, Paecilomyces, Cryptococcus, and xylophagous fungi), linking tissue and
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microcirculatory alterations to symbiosis/dysbiosis patterns. Conclusions:
Capillaroscopy using the ATDM system proved to be a low-cost, high-impact tool for
identifying and classifying microbiome microorganisms in real time. It has the potential
to anticipate clinical manifestations and guide timely interventions and follow-up. It was
recommended to standardize protocols, evaluate agreement with reference tests, and
further investigate the cause-and-effect relationship by microbial groups and care settings
(office, outreach events, and telemedicine).
Keywords: Microbiology, medical diagnosis, epidemiology, parasitology, mycology.
Introducción
Nuestra «circunstancia» biológica más inmediata es nuestro microbioma, es decir, el
conjunto de microorganismos que viven en nuestro cuerpo, cubriendo cada rincón de la
piel en el exterior y tapizando todo el tubo digestivo, desde los dientes y la boca hasta el
intestino grueso y el ano. Durante nueve meses, en el seno de la madre, no tenemos ningún
contacto con los microbios; sin embargo, desde el momento del parto no solo nos
encontramos con un ambiente frío, seco e inhóspito, sino que también entramos en
contacto con ellos (Abuadili Garza, 2020) (Figura 1).
Figura 1
Microbioma Humano
Nos hemos enfocado en el efecto de la enfermedad, incluso en el efecto del efecto, es
decir, en las complicaciones, y no en la causa de las mismas (Abuadili Garza, 2019), lo
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que ha propiciado un cientificidio dentro del ámbito médico frente a nuevas
investigaciones (Dussel, 2019). Esto ha generado un subdiagnóstico importante de
múltiples enfermedades. Si a ello se suma que tampoco hay consenso en una prueba
clínica, ya sea de laboratorio o de gabinete, que pueda utilizarse para un diagnóstico
oportuno, incluso antes de que se presenten los signos y síntomas, se produce un círculo
vicioso que ha hecho que la prevalencia e incidencia de las disbiosis estén en aumento
(Abuadili Garza, 2023a, 2023b).
Durante mucho tiempo no se otor importancia a la estrecha relación entre
microorganismos y cuerpo humano; de hecho, se consideraba un ataque al organismo, al
que se denominó “infección”. Actualmente, el estudio de esta relación ha demostrado que
existe un equilibrio entre los microorganismos y el cuerpo, donde puede haber adaptación
o falta de adaptación a estos (Abuadili Garza, 2020). Estos procesos se conocen como:
Simbiosis: Hay adaptación y convivencia entre el microorganismo y el huésped,
con beneficios mutuos.
Disbiosis: No hay adaptación y el microorganismo compite por mantenerse vivo
y funcional a expensas del huésped.
Cuando los microorganismos actúan en simbiosis, estimulan diversas reacciones en el
cuerpo que van desde la regulación química y enzimática hasta la modulación neuronal
de las emociones. Estos procesos han sido tan estudiados que hoy empezamos a
comprender los ejes simbióticos y se ha abierto una nueva área de investigación: “la
Simbiómica”.
Por el contrario, cuando el organismo se encuentra en disbiosis y no hay adaptación a los
microorganismos, estos se reproducen “sin control” y, como consecuencia, se genera
desadaptación entre el huésped y el hospedador; se ha identificado que organismos de la
flora normal pueden cambiar su estatus a patológico. Asimismo, otros microorganismos
pueden ingresar al cuerpo por vía respiratoria, intestinal, por permeación de mucosas o
transcutánea. Estas formas de disbiosis implican competencia entre distintos
microorganismos, y algunos de los más comunes son los que con mayor frecuencia causan
procesos patológicos. Por ello, en ocasiones la mejor terapéutica no es un antibiótico, sino
un probiótico.
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La identificación, estudio y tratamiento de estos microorganismos es compleja y costosa,
pues requiere cultivos, identificación de especies y cepas, y otros estudios para advertir
su impacto en la salud de la población. Lo más complejo es que la afectación tiene un
carácter individual: mientras a una persona le genera conflicto en su salud, a otra no. Por
ejemplo, hoy sabemos que una bacteria como Helicobacter pylori, conocida por su
relación con el cáncer gástrico, si cambia su accionar de micromolar a nanomolar,
también puede eliminar dicho cáncer.
En este contexto, es necesario establecer una prueba fácil de implementar, de bajo costo
y alto impacto, que detecte las causas de las enfermedades, cambiando paradigmas de lo
subjetivo a lo objetivo y estableciendo patrones, procesos, procedimientos y sistemas que
permitan la mejora continua para la identificación oportuna de los microorganismos que
afectan tanto individual como colectivamente a las personas (Abuadili Garza, 2019,
2023b). De ahí que el:
Objetivo del estudio. Establecer si la herramienta diagnóstica llamada Capilaroscopía,
mediante la metodología del Sistema de Aplicación de Técnicas para el Diagnóstico
Metabólico (Sistema ATDM), puede identificar en tiempo real los diferentes tipos de
microorganismos que integran el Microbioma Humano y, de ser así, si es posible realizar
una clasificación de estos.
Hipótesis:
1. Se puede, mediante la metodología del Sistema de Aplicación de Técnicas para el
Diagnóstico Metabólico (Sistema ATDM), utilizando la herramienta diagnóstica
de capilaroscopía, identificar los diversos microorganismos que integran el
microbioma.
2. Podemos hacer una clasificación de los microorganismos.
3. Podemos interrelacionar esta identificación con “Las causas de las
enfermedades”, de acuerdo con una perspectiva causa-efecto.
Hipótesis nula:
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1. NO se pueden identificar los microorganismos que integran el microbioma,
utilizando la metodología del Sistema de Aplicación de Técnicas para el
Diagnóstico Metabólico (Sistema ATDM), mediante la herramienta diagnóstica
de capilaroscopía.
2. NO podemos hacer una clasificación de los microorganismos.
3. NO podemos interrelacionar esta identificación con “Las causas de las
enfermedades”, de acuerdo con una perspectiva causa-efecto.
Revisión de la literatura
El cuerpo humano alberga billones de microorganismos, junto con su material genético,
que conforman el microbioma. El número total de protozoos, arqueas, eucariotas, virus y,
principalmente, bacterias presentes en y sobre el cuerpo es diez veces mayor que el de las
células humanas. La mayoría de estos microorganismos son beneficiosos; sin embargo,
el cuerpo humano no funciona correctamente en su ausencia. El cuerpo alberga diferentes
tipos de microorganismos según el entorno en el que residen, como las zonas grasas del
cuero cabelludo y la espalda, las zonas secas de los antebrazos y las zonas húmedas de la
boca y la nariz. El intestino es el hábitat más extenso e importante; es el más complejo y
diverso, y desempeña un papel fundamental en la lucha contra las infecciones, la
estimulación y la supresión del sistema inmunitario y la señalización celular (Kunal et al.,
2025).
El estudio del microbioma humano ha crecido de manera exponencial en la última década,
y su importancia en el proceso de salud-enfermedad se hace cada vez más evidente. Se le
ha implicado en múltiples enfermedades autoinmunes, autoinflamatorias, en cáncer,
obesidad, síndrome metabólico y riesgo cardiovascular. La transgresión del microbioma
puede ocurrir por el abuso de ciertos fármacos (p. ej., antibióticos e inhibidores de la
bomba de protones). Restablecer el equilibrio entre la microbiota y el ser humano debe
ser prioritario para mantener la salud del individuo (Moreno del Castillo et al., 2018).
El microbioma central, entendido como un conjunto de características microbianas
consistentes presentes en diversas poblaciones, es de gran interés en la investigación del
microbioma y ha sido objeto de numerosos estudios. Comprenderlo puede ayudar a
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identificar elementos que conducen a la disbiosis y a desarrollar tratamientos para
afecciones relacionadas con el microbioma. Sin embargo, definir el microbioma central
es una tarea compleja en varios niveles. En esta revisión se analiza el estado actual de la
investigación del microbioma humano central (Sharon et al., 2022).
La importancia del microbioma humano para nuestra salud se ha demostrado en
numerosos estudios recientes. Nuestro microbioma participa en procesos como la
absorción de nutrientes (Krajmalnik-Brown et al., 2012; Oliphant & Allen-Vercoe, 2019),
la defensa contra patógenos (Iacob et al., 2018) y el desarrollo del sistema inmunitario en
recién nacidos (Zheng et al., 2020). Los microorganismos intestinales metabolizan
carbohidratos, proteínas, vitaminas y otros nutrientes (Rowland et al., 2018). El
microbioma se ha relacionado con diversas afecciones, como las enfermedades
inflamatorias intestinales (EII), en las que se han observado alteraciones en el microbioma
intestinal de los pacientes, así como mutaciones en genes vinculados con las interacciones
sistema inmunitario–microbioma (Glassner et al., 2020).
Se han descrito vínculos entre el microbioma intestinal y el cerebro (eje intestino
cerebro) en múltiples afecciones, como depresión y autismo; además, experimentos en
animales muestran que el trasplante fecal puede influir en trastornos neuropsiquiátricos
(Cenit et al., 2017). Aunque aún no está claro si el microbioma humano mantiene una
relación causal con estas y otras afecciones, es evidente que es fundamental para la salud.
El microbioma humano ha sido objeto de importantes investigaciones por parte de
numerosos grupos y proyectos de gran envergadura, como el Proyecto del Microbioma
Humano (Consorcio de la Red de Investigación del Proyecto Integrativo del Microbioma
Humano [iHMP], 2019; Turnbaugh et al., 2007) y MetaHIT (Consorcio MetaHIT &
Ehrlich, 2011).
La identificación de un conjunto común de componentes estables, un microbioma central,
ha sido un objetivo primordial en la investigación del microbioma humano durante
décadas (Turnbaugh et al., 2007). Su principal contribución reside en las funciones que
proporciona al huésped. Además, la disbiosis puede deberse a alteraciones en la
funcionalidad del microbioma central dentro del sistema holobionte, lo que conlleva
estados patológicos (Pitlik & Koren, 2017). Desde una perspectiva ecológica, los
miembros del microbioma central pueden no interactuar directamente con el huésped,
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pero contribuir a la estabilidad del sistema mediante el procesamiento de metabolitos, la
síntesis de nutrientes u otros mecanismos.
El microbioma humano es altamente individualizado, observándose similitudes entre
familiares cercanos (Turnbaugh & Gordon, 2009; Turnbaugh et al., 2009). A nivel
individual, cambia con el tiempo, pero ciertas especies y cepas pueden permanecer
durante años (Hildebrand et al., 2021; Faith et al., 2013). Las cepas se transmiten de
madres a hijos durante el parto y posteriormente a través de la lactancia (Yassour et al.,
2018). La caracterización del microbioma central se ha intentado repetidamente
(Turnbaugh & Gordon, 2009; Turnbaugh et al., 2009; Zaura et al., 2009; Björk et al.,
2018; Shade & Handelsman, 2012; Huse et al., 2012); sin embargo, aún no está claro si
pueden observarse patrones consistentes en la composición, función, ecología u otros
niveles de la comunidad.
Por consiguiente, el microbioma central sigue siendo un concepto difícil de definir,
evaluar e investigar. El Proyecto del Microbioma Humano es uno de los esfuerzos
científicos que más está transformando la comprensión de la salud. Una “pequeña
revolución” en microbiología ha mostrado que muchas enfermedades modernas se
relacionan con el microbioma humano (“microbiota” se refiere al conjunto de
microorganismos que habitan el cuerpo; “microbioma” al conjunto de genes que los
codifican) (Moreno del Castillo et al., 2018). Los avances recientes en microbiología y
medicina clínica han reforzado su importancia, y múltiples estudios han demostrado la
interacción cruzada del microbioma con el sistema nervioso entérico y la consecuente
modulación de la actividad cerebral (Uzcátegui U., 2016).
También se ha demostrado que los metabolitos producidos por el microbioma modulan el
metabolismo energético en las mitocondrias, así como la interacción microbioma
mitocondria en la expresión epigenética del núcleo en diferentes tipos celulares (Garza-
Velasco et al., 2021).
El microbioma humano se compone de todos los microorganismos y sus acciones e
interacciones, los cuales se adquieren principalmente en dos momentos cruciales: al
momento del parto y con la lactancia durante las primeras 48 horas de vida. Por ello, hoy
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se sabe que quienes heredan nuestras bacterias, parásitos u hongos son nuestras madres
(Hou et al., 2022).
Este se compone de varios tipos de microorganismos; sin embargo, es posible que el lector
entre en contacto con algunos términos (Figura 2). Por ello, se consideran los siguientes
conceptos:
Microbiota = bacterias.
Macrobiota = parásitos.
Micobiota = hongos.
Figura 2
Tipos de Microbioma, conforme a una clasificación para su identificación Capilaroscópica
Utilizando una nueva prueba llamada capilaroscopía, un procedimiento no invasivo que
implica la observación in vivo y en tiempo real de la microcirculación capilar, el estado
tisular y la evaluación del metabolismo, se cuenta con un método sencillo, de alto impacto
y bajo costo que sirve como herramienta de cribado. Esta permite actuar tanto desde un
paradigma centrado en la detección de las causas de diversas enfermedades como desde
el diagnóstico de estados anormales relacionados con múltiples patologías, aplicando
también paradigmas centrados en el efecto, es decir, la identificación de la enfermedad
(Abuadili Garza, 2019, 2023b).
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La capilaroscopía es una técnica sencilla, inocua y económica que debería incluirse en el
protocolo de estudio de todo paciente (Gómez et al., 2011). Es relativamente poco
conocida fuera de dermatología, reumatología y angiología, áreas en las que se ha
utilizado con mayor frecuencia. Históricamente, su uso se ha visto limitado por la
necesidad de formación y equipamiento especializados, así como por la escasa
estandarización. No obstante, en los últimos años, gracias al renovado interés y al
esfuerzo investigativo de la comunidad académica, estos problemas han sido superados,
convirtiendo a la capilaroscopía en un recurso útil para el estudio en tiempo real de los
pacientes (Colmenares-Roldán et al., 2018).
Este autor ha desarrollado la metodología de valoración metabólica como un método de
consultorio in situ, bajo la metodología del Sistema de Aplicación de Técnicas para el
Diagnóstico Metabólico (Sistema ATDM), que proporciona una medición matemática
preventiva y predictiva a modo de tamizaje. Esta permite valorar el estado metabólico en
tiempo real, generando un “semáforo” de afectación metabólica para identificar causas
de enfermedad, daños ya presentes en tejidos y órganos, y determinar de manera
predictiva las posibles consecuencias si no se revierte la tendencia observada, orientando
así acciones para una atención oportuna (Abuadili Garza, 2020, 2023a, 2025a, 2025b).
Con esta técnica se ha demostrado que la capilaroscopía permite identificar en tiempo
real no solo las diferentes sustancias que componen la reacción de Maillard y la
condensación no enzimática, sino también observar la secuenciación de estas etapa por
etapa para la formación de una lipogénesis de novo no enzimática en un proceso continuo
y directamente relacionado con la reacción de Maillard (Abuadili Garza, 2025a, 2025b,
2025e). Asimismo, se ha evidenciado una relación directamente proporcional con las
reacciones de pirólisis (Abuadili Garza, 2025d) y su afectación por un desequilibrio redox
provocado por procesos de estrés oxidativo y nitrostativo demostrados en capilaroscopía
(Abuadili Garza, 2025c).
La capilaroscopía puede utilizarse para observar en tiempo real procesos en el cuerpo,
incluida la alteración del microbioma, para lo cual es necesario identificar previamente
patrones, indicadores y componentes específicos de lo que se desea evaluar.
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Un patrón es un modelo según el cual se producen otros objetos y que se emplea como
muestra o para medir una magnitud, bajo una regularidad matemática, estadística o
procedimental que distingue una serie de fenómenos (Abuadili Garza, 2025a; Reynaga &
Mayta, 2009). El término reconocimiento de patrones se refiere a un procesamiento de
información de gran importancia práctica que resuelve un amplio rango de problemas. En
términos más concretos, el reconocimiento de patrones, como disciplina científica, tiene
por objetivo clasificar objetos en un número específico de categorías o clases, estos
objetos o resultados se denominan patrones (Theodoridis & Koutroumbas, 1999).
Tal y como reportó el Dr. Víctor Alfonso Abuadili Garza en Ciencia Latina (Abuadili
Garza, 2025a), una vez realizado el estudio bibliográfico sobre la alteración del
microbioma, se reconoce que existen múltiples factores que detonan la proliferación de
especies que generan disbiosis, por lo que sería imposible enumerarlas todas. Máxime
que, técnicamente, es complejo enfocarse en identificar virus, bacterias y arqueas como
hallazgos (y no como tamizaje), por lo que se excluyen del patrón. En ese orden de ideas,
para establecer el patrón de valoración metabólica (PVM) por alteración del micobioma,
se decide integrar a los microorganismos por grupos, dos categorías para la micobiota y
dos para la macrobiota. Una vez realizado el descarte, se analizaron aquellos componentes
cuya frecuencia es considerable en la población y que se consideran “común
denominador” entre diferentes patologías, estableciendo los cuatro componentes del
PVM en relación con la alteración del microbioma, Candida, hongo presente en el cuerpo
que puede causar alteraciones metabólicas como la incapacidad para perder peso, otros
hongos, como parte de un micobioma que afecta el metabolismo por las interacciones de
sus metabolitos, parasitosis en general, sin referir un género particular e identificando los
huevecillos, y protozoarios (amibas), parásitos en los que se identifican trofozoítos
moviéndose por los tejidos.
En ese orden de ideas, es claro que es necesario realizar una identificación más precisa
del microbioma y, por ende, este es el objeto del presente estudio.
Metodología
El presente artículo adopta un enfoque de estudio cuantitativo, documental y
proposicional, realizando un estudio exploratorio, descriptivo, explicativo, proposicional
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y predictivo. En primer lugar, este autor efectuó una revisión bibliográfica en PubMed,
Google Scholar, Latindex y otros metabuscadores, con el propósito de determinar la
severidad y cronicidad de la adhesión de lípidos en los tejidos y explorar su implicación
en el cuerpo humano.
Para ello, se utilizó la metodología denominada Valoración Metabólica, establecida en el
Sistema de Aplicación de Técnicas para el Diagnóstico Metabólico (Sistema ATDM)
(Abuadili Garza, 2020, 2023a, 2023b). Para corroborar las hipótesis, se llevó a cabo una
investigación clínica en la que se realizaron pruebas de bioimpedancia y capilaroscopía a
más de 6000 personas (n = 6031), de ambos sexos, independientemente de su edad o
estado de salud, en México, Estados Unidos, República Dominicana, Guatemala, Puerto
Rico y Colombia.
Los resultados de estas evaluaciones metabólicas se integran en un expediente clínico, y
la información e imágenes se incorporan a la plataforma de big data del Sistema ATDM,
con el objetivo de identificar, mediante la prueba de capilaroscopía, si es posible detectar
las diferentes especies de microorganismos y clasificarlas conforme al tipo de
microbioma específico, así como su implicación con las enfermedades desde una
perspectiva CausaEfecto (Abuadili Garza, 2025a, 2025b).
Para tal fin, en primera instancia se procedió a realizar una identificación de patrones,
tanto por regularidad de forma y características (las imágenes se identifican por forma y
rasgos morfológicos), efectuando una revisión comparativa con atlas de parasitología y
microbiología para reconocer similitudes morfológicas y formas específicas de cada
especie.
Asimismo, se realizó la identificación de un patrón por regularidad de color, tal y como
ha sido descrito por este autor en Sapiens in Medicine Journal (Abuadili Garza, 2025b).
Para estudiar los diferentes microorganismos que integran el microbioma humano, se
debe identificar el tipo de microorganismo y, para el diagnóstico clínico por
capilaroscopía, se implementa el modelo cromático CIE-1931 para determinar la longitud
de onda de los colores del espectro de luz visible (Figura 3). Ello permite identificar
patrones de color derivados de la bioreflectancia de cada componente, precisando su
longitud de onda específica. De esta manera, cada reacción química, agente químico
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exógeno o microorganismo del microbioma, al poseer una longitud de onda propia,
emitirá un color diferente (Abuadili Garza, 2025b).
Figura 3
Diagrama Cromático CIE-1931 para determinar la longitud de onda de cada radical libre
Una vez integrados los patrones de observación, se procedió a determinar y clasificar el
banco de imágenes obtenido, definiendo tres grandes indicadores:
Indicador de Microbiota. En este indicador se clasifican las especies correspondientes a
bacterias, virus y arqueas que puedan identificarse por capilaroscopía. Se entiende que
estos microorganismos no se buscan por técnica de tamizaje, sino que se identifican
mediante búsqueda dirigida, en casos clínicos específicos o en estudios de carácter
epidemiológico (Abuadili Garza, 2025a, 2025b).
Indicador de Macrobiota. En este indicador se clasifican las especies de parásitos y se
subdivide en “Disbiosis por protozoarios”, donde se deben identificar trofozoítos de esta
clase de parásitos, y “Disbiosis por helmintos”, donde se deben identificar gusanos, larvas
o huevecillos de estas especies (Abuadili Garza, 2025a).
Indicador de Micobiota. En este indicador se clasifican las especies de hongos, levaduras
y organismos del reino Fungi que puedan identificarse por capilaroscopía (Abuadili
Garza, 2025a, 2025e).
En ese orden de ideas, este estudio queda limitado a la identificación y clasificación de
las especies por tipo de indicador. Sin embargo, dado que es imposible describir en una
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sola publicación todas las especies potencialmente identificables, los autores se
comprometen a realizar ulteriores publicaciones con la descripción específica de cada
indicador y especie (Reynaga & Mayta, 2009).
Resultados
Utilizando la metodología del Sistema de Aplicación de Técnicas para el Diagnóstico
Metabólico (Sistema ATDM), se realizó la prueba de capilaroscopía a personas de ambos
sexos, independientemente de su edad o estado de salud, en México, Estados Unidos,
República Dominicana, Guatemala, Puerto Rico y Colombia, obteniendo un atlas
imagenológico que, previa selección, permitió identificar datos capilaroscópicos respecto
de la identificación de especies de microorganismos que integran el microbioma humano
(Abuadili Garza, 2020, 2025a; Colmenares-Roldán et al., 2016; Gómez et al., 2011).
En ese orden de ideas, se procedió a la identificación de microorganismos por indicadores,
de la siguiente manera:
1. Indicador de Microbiota. El indicador de microbiota ha sido evaluado sui géneris, en
tanto se constituyó más como una serie de hallazgos que como un conjunto de patrones,
por ello, debe considerarse que la imagenología que puede recabarse de este indicador se
obtiene de manera esporádica. Se evalúan las disbiosis de origen bacteriano y viral que
se generan en el organismo. Por lo general, la persona manifiesta sintomatología al
momento de la capilaroscopía y la búsqueda es intencionada, en consecuencia, la
descripción detallada de cada disbiosis se presentará en publicaciones ulteriores y en los
reportes de casos clínicos correspondientes (Abuadili Garza, 2025a, 2025b).
Para los efectos del presente artículo, limitado a la verificación e identificación por
capilaroscopía (no a la descripción específica), es menester señalar que, respecto de las
disbiosis bacterianas, mediante búsqueda intencionada se han identificado hasta el
momento las siguientes (Figura 4):
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Figura 4
Indicador de Microbiota relativo a las disbiosis bacterianas
Obsérvese que no se realiza la identificación directa de la bacteria, sino la afectación o
lesión tisular o la presencia de trasudado, que por lo general se confirma con otro medio
diagnóstico (p. ej., cultivo).
A. Disbiosis por Staphylococcus aureus: se observa tejido verde pistache alrededor de la
lesión, con aumento de la microcirculación.
B. Disbiosis por Pseudomonas: obsérvese trasudado azul-grisáceo que difiere de la placa
de colesterol LDL (blanquecina).
C. Disbiosis por Streptococcus: se observa trasudado azul cielo que incluso difunde
alrededor de placas de colesterol LDL.
D. Disbiosis por Staphylococcus: se observa cadena lineal con morfología en “rosario” y
bioreflectancias de color variables, la estructura pasa por encima y por debajo de las
placas de colesterol LDL, lo que sugiere componente diverso del tejido.
En cuanto a las disbiosis de origen viral, la búsqueda fue intencionada en pacientes,
incluso hospitalizados, los detalles se presentarán en reportes de casos clínicos.
Capilaroscópicamente, es posible visualizar disbiosis de origen viral mediante
capilaroscopio de bioresonancia con lente de biofluorescencia, identificándose hasta el
momento la presencia de cuatro virus (Figura 5):
INDICADOR DE MICROBIOTA
PATRONES CAPILAROSCÓPICOS
DISBIOSIS BACTERIANAS
DIBIOSIS POR
S. AUREUS
DISBIOSIS POR
STREPTOCOCO
DISBIOSIS POR
STAFILOCOCO
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Figura 5
Indicador de Microbiota respecto de las disbiosis virales
En todos los casos, las imágenes se obtuvieron por un proceso epidemiológico.
A) Virus de chikungunya. Obsérvense células gigantes edematizadas y ruptura celular
con salida de material intracelular a la matriz extracelular, además de un punto negro
intenso correspondiente al virus.
B) Virus Zika. Células edematosas, tejido hipóxico severo y punto negro correspondiente
al virus.
C) Flavivirus.
D) Virus COVID-19. Lesión con punto negro que detona microhemorragia.
Como se mencionó, estas disbiosis solo pueden diagnosticarse en un entorno médico
controlado, por tanto, no es posible su diagnóstico durante la valoración metabólica en
jornadas de salud o consultorios, pues se realizan por búsqueda intencionada de tipo
epidemiológico (Hou et al., 2022).
2. Indicador de Macrobiota. Como se ha mencionado, este indicador identifica parásitos,
técnicamente pueden distinguirse dos tipos de parasitosis por capilaroscopía:
Disbiosis por protozoarios. Capilaroscópicamente, los protozoarios se distinguen por dos
aspectos:
a) Movimiento. Los protozoarios se desplazan intensamente por el tejido. En particular,
las amibas siguen una trayectoria recta pero errática, cambiando de dirección y sentido,
INDICADOR DE MICROBIOTA
PATRONES CAPILAROSCÓPICOS
DISBIOSIS VIRALES
DISBIOSIS POR VIRUS
CHINCUNGUNYA
DISBIOSIS POR VIRUS
ZICA
DISBIOSIS POR VIRUS
FLAVIVIRUS (FIEBRE DEL NILO)
DISBIOSIS POR VIRUS
COVID-19
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Giardia cambia constantemente de dirección, pero mantiene una trayectoria lineal en un
solo sentido (no regresa sobre su camino), Blepharisma se mueve arbitrariamente en
cualquier dirección, de forma errática.
b) Morfología. Cada protozoo presenta un aspecto diferente (Figura 6). Se identifican los
siguientes:
Figura 6
Indicador de Macrobiota correspondiente a disbiosis por protozoarios
Obsérvese:
A) Entamoeba histolytica: amiba con formas variables, bordes definidos y núcleo grande.
B) Giardia lamblia: protozoo con flagelos característicos.
C) Blepharisma: cuerpo ciliado.
D) Quiste de Toxoplasma.
Disbiosis por helmintos. Capilaroscópicamente, no se observan los helmintos (gusanos)
en los tejidos, ya que ello no es posible, sin embargo, recordemos que, por el síndrome
de intestino permeable, los huevecillos de helmintos pueden pasar a circulación y a
tejidos. La identificación de especies se basa en la morfología de los huevecillos, con
posibilidad de distinguir diferentes clases (Figura 7):
INDICADOR DE MACROBIOTA
PATRONES CAPILAROSCÓPICOS
DISBIOSIS POR PROTOZOARIOS
ENTAMOEBA
GIARDIA
BLEPHARISMA
TOXOPLASMA
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Figura 7
Disbiosis por helmintos
Característicamente, los huevecillos presentan forma redondeada u ovoide y doble
membrana. Pueden observarse embriones, lo cual ayuda a distinguir las especies, en
ocasiones se observa incluso la larva que emerge de un embrión en el interior de la doble
membrana del huevecillo.
3. Indicador de Micobiota. Es posible identificar por capilaroscopía diversas especies de
hongos y levaduras, cada una con morfología y coloración distintas. Dado que las especies
identificables son múltiples, es necesario clasificarlas primero por el tipo de micosis que
pueden desarrollar y, posteriormente, por especie. La clasificación general empleada fue
(Figura 8):
1. Micosis mucocutáneas: muy molestas, pero raras veces mortales.
2. Micosis sistémicas: afectan órganos profundos, suelen ser graves y a menudo letales.
FASCIOLA
HEPÁTICA
THELAZIA
CALLIPAEDA
CISTICERCO
UNCINARIA
(NECATOR AMERICANUS)
ENTEROBIUS
VERMICULARIS
TAENIA
SAGINATA
STRONGYLOIDES
STERCOLARIS
ANCYLOSTOMA
DUODENALE
ASCARIS
LUMBRICOIDES
TAENIA
SOLIUM
TRICHURIUS
TRICHURIA
HYMENOLEPTIS
NANA
INDICADOR DE MACROBIOTA
PATRONES CAPILAROSCÓPICOS
DISBIOSIS POR HELMINTOS
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3. Micosis endémicas: infecciones por hongos no pertenecientes a la flora normal,
adquiridos del entorno.
4. Micosis oportunistas: cobran relevancia por el aumento de personas inmunodeficientes
y su facilidad de transmisión.
Posteriormente, se clasificó la micobiota observada por capilaroscopía en grupos
morfológicos, con fines didácticos:
Figura 8
Clasificación Capilaroscópica del Micobioma
En esta clasificación no se especifica si el hongo presenta simbiosis o disbiosis, su
propósito es taxonómico.
Dado que resulta impracticable presentar aquí todas las especies de hongos identificadas
por capilaroscopía, los autores se comprometen a publicaciones ulteriores. A modo
ejemplificativo (no limitativo), se presentan ejemplos por grupo (Figura 9):
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Figura 9
Imágenes representativas de la clasificación por Grupos del Indicador del Micobioma
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Obsérvese:
A) Género Trichophyton.
B) Género Epidermophyton.
C) Género Candida.
D) Género Aspergillus.
E) Género Coccidioides.
F) Género Paecilomyces.
G) Género Cryptococcus.
H) Género Xilófago
Discusión
La capilaroscopía se convierte en una alternativa diagnóstica preventiva y predictiva, fácil
de usar, de bajo costo y alto impacto, que ha sido desaprovechada por el gremio médico,
pues permite efectuar el diagnóstico en tiempo real en el consultorio. Sin embargo, aún
existe un gran desconocimiento entre los galenos sobre su uso y alcances (Abuadili Garza,
2023a, 2023b).
El enfoque principal de su uso es observar el objeto de estudio, no solo encontrarlo
(Dussel, 2019), sino también ver cómo interactúa en el medio: reconocer qué compromete
su desarrollo, identificar los rastros de su presencia y, aún más importante, las señales que
informan sobre el estado actual de otras áreas de la salud. En este caso específico, y
siguiendo la investigación de Víctor Alfonso Abuadili Garza, el propósito es identificar
no solo el microorganismo que interactúa o afecta, sino, con un enfoque causaefecto y
desde una nueva perspectiva de la salud basada en las diez causas de las enfermedades,
analizar su interacción con la salud humana (Abuadili Garza, 2019).
Desde una perspectiva preventiva y predictiva, puede determinarse que el objetivo
esencial del uso de la capilaroscopía es efectuar un diagnóstico clínico mediante la
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visualización en tiempo real de los factores físicos, biológicos, bioquímicos y fisiológicos
que originan las enfermedades. Ello permite anticiparse al daño en los tejidos, a las
alteraciones de la microcirculación y a otros estados anormales hasta 10 años antes de
que la persona debute con una enfermedad (Abuadili Garza, 2019; Abuadili Garza, 2025a,
2025b).
La valoración metabólica bajo la metodología del Sistema de Aplicación de Técnicas para
el Diagnóstico Metabólico (Sistema ATDM) ha abierto la posibilidad de utilizar la
capilaroscopía como herramienta de diagnóstico a gran escala en diversos ámbitos de la
prestación de servicios de salud: desde el consultorio o la instalación hospitalaria, en
jornadas médico-asistenciales, e incluso como apoyo para telemedicina. La metodología
permite identificar imagenología, aplicar patrones e indicadores para medir daño tisular,
microcirculación y metabolismo y, en el caso que nos ocupa, microbioma, todo ello en
tiempo real, con el fin de reconocer procesos de salud afectados, incluso años antes de
que se desarrolle una enfermedad. En consecuencia, adquiere relevancia preventiva y
predictiva, así como diagnóstica y curativa, y facilita un seguimiento estrecho de los
pacientes (Abuadili Garza, 2025a, 2025b).
Con este estudio se corroboraron las hipótesis: es posible identificar el microbioma
mediante capilaroscopía, clasificarlo e incluso especificar la especie dentro del
microbioma. Asimismo, se abren nuevos campos para profundizar en el estudio de la
capilaroscopía como herramienta para el análisis del micobioma humano.
Conclusiones
Mediante la Capilaroscopía, podemos identificar los diferentes microorganismos que
integran el microbioma humano, clasificarlos y analizar su implicación en el cuerpo
humano, sus acciones e interacciones y los procesos que hacen que actúen en simbiosis o
disbiosis; por lo que la Valoración Metabólica bajo el Sistema de Aplicación decnicas
para el Diagnóstico Metabólico (Sistema ATDM), se convierte en la primer herramienta
diagnóstica, de alto impacto y bajo costo, que puede constituirse como un tamizaje para
detectar estos procesos desde su inicio, y así poder ofrecer al paciente intervenciones en
tiempo y forma, desde el propio consultorio y sin tener que esterar resultados de
laboratorio o gabinete, que no necesariamente son fidedignos a la realidad del paciente,
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que ya se encuentra presentando los daños, hasta 10 años antes de su inicio de
sintomatología, y poder realizar acciones e intervenciones médico sanitarias a tiempo.
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Julio - diciembre, 2025
Vol. 4 No. 2
DOI: https://doi.org/10.62943/bij.v4n2.2025.384
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Los autores no tienen conflicto de interés que declarar. La investigación fue financiada por recursos
propios del autor.
Copyright (2025) © Victor Alfonso Abuadili Garza, Mónica García Súchil
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